Respirar por la boca, roncar, o padecer apnea puede ser una señal de un trastorno más importante, por lo que en este caso es conveniente prestarle atención y consultar al pediatra para un diagnóstico certero. Tal y como señalan los expertos, estos desórdenes en el sueño se suelen manifestar a partir de los dos años y hasta los seis, aunque también pueden presentarse antes. De hecho, se calcula que el 10% de los niños ronca y que uno de cada cuatro padece apnea. Si hay que señalar que en, algunos casos, los problemas de respiración al dormir también pueden estar relacionados con las amígdalas o las vegetaciones.
Hacer una revisión periódica y vigilar el sueño de los más pequeños es la mejor manera de prevenir posibles trastornos de conducta y de relación con los demás, siendo el diagnóstico más frecuente entre los niños el de hiperactividad.